Ultimas Noticias

LAS VIOLENCIAS DE GÉNERO II: LA MALA EDUCACIÓN

En algunos lugares he leído o escuchado como argumento para la falta de diálogo y entendimiento entre varones y mujeres el hecho de que los hombres son de un planeta y las mujeres de otro, pero venimos a parar al mismo, y hay que entenderse. ¿Todas las mujeres buscamos o somos lo mismo? ¿Los varones han sido sacados todos del mismo molde? ¿La educación social no tiene nada que ver con los problemas vinculares que sufrimos? Hablemos de planetas, astronomía, vínculos y amor.



Simone de Beauvoir decía que “el día que una mujer pueda no amar con su debilidad sino con su fuerza, no escapar de sí misma sino encontrarse, no humillarse sino afirmarse, ese día el amor será para ella, como para el hombre, fuente de vida y no un peligro mortal”. 

Las mujeres vendrían de un planeta donde se ama sin medida y con locura, se entregan al otro para que dar todo por la felicidad de ese ser, son pasionales, emocionales, sumisas, inestables, insuficientes, etc. Al ser seres incompletos, según nos han dicho en este planeta, necesitamos de otro que sea quien nos guíe, nos rescate y así poder ser alguien en el mundo, un ser para otro ser. Por otro lado, ese hombre proviene de un planeta donde se es primero que nada macho, fuerte, que todo lo puede y resuelve, la soledad es su amiga, no se comparte porque no lo necesita, es autosuficiente, en el amor encuentra una solución pasajera para sus necesidades más básicas, y también una solución para aquellas cosas cotidianas que un hombre no debe detenerse a perder su tiempo. El hombre de este planeta es racional, desconectado de sus emociones, instintivo, dominante, conquistador, guerrero. Bueno, al menos hasta acá he descrito la mayoría de las imágenes que he visto en mi vida en películas, libros, canciones, cuentos populares y dichos de antaño, pero la sociedad avanza, crece o quiere a veces hacerlo, y hemos visto que estas formas de ser nos han traído algunos problemas a la hora de darnos cuenta que vivimos todos/as en este mismo planeta. 

Más allá de planetas, la educación (no solo la de casa y escuela, la social en general) que recibimos varones y mujeres es casi opuesta, cosa que no es inocente, ya que la biología nos dice que somos seres complementarios, que para la supervivencia de la especie el varón aporta su parte y la mujer la suya, entonces la cultura se ha construido en base a este pilar, y tal parece que ir contra este mandato es una traición a la especie misma. Ahora bien, ¿somos seres solo biológicos?, ¿funcionamos solo en respuesta a nuestra biología, a nuestro ser animal e instintivo-primitivo?, ¿o evolucionamos y hay otros aspectos que también son importantes para pensarnos en este mundo actual? Esta es una discusión muy compleja sin dudas.

En el encuentro en parejas de varones y mujeres (también se ha visto que parejas del mismo sexo tienden a repetir estos roles) se espera del otro/a que sea lo que me han enseñado que el amor es, que sea lo que me han enseñado que ella o él me tiene que dar en ese vínculo, lo esperamos, lo exigimos y podemos llegar a enojarnos si no aparece, culpando a ese otro/a de que no funcione y hasta llegar a cometer los delitos más graves como el abuso, la violencia y el asesinato si sucede.

Si el varón es educado para exigir, para conquistar, va a actuar de esa manera en un vínculo de pareja frente a una mujer que fue educada para ser rescatada por un príncipe azul, que aunque sea sapo, no importa ya la fuerza de ese amor lo puede transformar. El amor para las mujeres no es una opción, es una necesidad vital y por irónico que sea también es una trampa donde muchas veces pierden su libertad y hasta la vida.

Por otro lado ese varón trata así a ese otro ser como un objeto, no sabe, porque no aprendió, a contactarse con otro tipo de vínculo, donde no tenga que conquistar sino entregarse, ser auténtico aun a riesgo de ser rechazado, tolerar la frustración de un vínculo que se construye de forma equitativa, donde ambas voces tienen el mismo poder de decisión y buscar acuerdos, no que prime su voz, cuanta carga para ese varón que todo lo puede.

Cuando un vínculo se torna así de violento y poco sano para las personas que forman parte de él, debe de llamarnos la atención, detenernos y cuestionarnos que si nos hace mal no puede ser amor, ya que si no hay lugar para mi ser auténtico y autónomo, me coarta en mi libertad, no hay lugar para el amor. Habrá que repensar el vínculo, deconstruirlo, y ver si continuarlo es viable o es mejor construir nuevas cosas donde pueda expresarme, compartirme, sentirme más libre, contenido/a y en confianza para que la entrega sea mayor y por decisión. 

Como sociedad debemos hacernos cargo de los demonios que creamos, educar para la libertad y el amor y no para cumplir roles sociales que son necesarios para una forma de funcionamiento, cuando hay miles de posibilidades más.

Josefina Melgar López
Lic en Psicologia, Terapeuta y Educadora Sexual

1 comentario :

Andrea Martínez dijo...

Educar para el amor y para la libertad! vaya lindo desafío que tenemos todos!
Gracias Josefina por este regalo al alma y a la conciencia!

Publicar un comentario

Arequita Digital Designed by Templateism.com Copyright © 2014

Imágenes del tema: Storman. Con la tecnología de Blogger.