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ORIENTACIÓN DEL DESEO ERÓTICO AFECTIVO

¿Es lo natural en nuestra especie que nos atraiga el sexo opuesto? Para el acto reproductivo son necesarias las células reproductivas de macho y hembra, pero además de reproducción la sexualidad humana tiene otros intereses.


Imagen: "Dos Mujeres en Moulin Rouge", Toulouse Lautrec

Clasificar, categorizar, encuadrar, encasillar, dicotomizar y así lograr un control social sobre los seres que habitamos el mundo, de allí la necesidad constante de entender ¿Qué le gusta al otro?, ¿Qué es? ¿Por qué se viste así? ¿Por qué no respeta lo establecido? ¿Por qué insiste en ser una cosa que no es?

¿Alguna vez te preguntaste cómo siente esa persona sobre la que recaen cientos de preguntas cuestionadoras de su ser?

Pues bien, comencemos diciendo que en la especie humana nacemos humanos, cosa obvia, pero a su vez, biológicamente hablando, nacemos machos y hembras, y lo que nos diferencia son nuestros genitales y nada más. Es de resaltar que además de machos y hembras nacen seres que son intersex, ya que sus genitales comparten características de los machos y las hembras. Por lo tanto podemos ir dejando de lado lo dicotómico al hablar y pensar. A su vez, al nacer en sociedad, se tiende a asociar un sexo biológico con determinadas características culturales esperadas, comportamientos, se nos indica a que género pertenecemos y por lo tanto solemos actuar en consecuencia. 

Mucho de nuestra sexualidad y la vivencia que tenemos de la misma tiene que ver con nuestra identidad, con nuestra construcción de la misma, de aquello con lo que nos identificamos y sentimos que es parte nuestra. El sexo y el género son una parte importante de cómo nos construimos. Nuestra identidad sexual es aquella en la que nos sentimos identificados en nuestro sexo biológico. Puedo nacer mujer y no sentirme mujer, mas allá de mi biología, me identifico con el sexo macho, y desde ahí me voy a construir, desde ahí voy a vivir mi cuerpo también.

La identidad de género por otro lado tiene que ver con qué aspectos del género nos identificamos, si con lo masculino o femenino, o una mezcla de ambos. Por tanto puedo nacer varón, identificarme con mi sexo biológicamente macho, y adoptar conductas socialmente aceptadas como femeninas, por ejemplo mi ropa, mis gestos, mis gustos, mi forma de mirar el mundo, etc. El hecho de nacer con un sexo no necesariamente instantáneamente hace de que seamos femeninos o masculinos, ya que son conductas construidas socialmente y podemos elegir con cuales identificarnos.

Y por otro lado podemos hablar de orientación del deseo erótico afectivo, lo que se conoce como “orientación sexual”, aquellas preferencias sexuales que las personas tenemos. No solo se involucra nuestro cuerpo biológico sino también nuestra afectividad, hacia quienes nos sentimos atraídos en varios niveles de nuestro ser. Por ejemplo, el hecho de que un varón mantenga relaciones sexuales “gays” no lo hace “gay”, sino que es un hombre que tiene sexo con hombres, lo mismo con las mujeres que tienen sexo con mujeres. Ser “lesbiana” implica que mi erotismo y mi afectividad están relacionados con otra mujer. El hecho de que un varón tenga gestos considerados femeninos no es equivalente a que le gusten los varones. Ejemplos existen miles y cuidado, no se trata de conductas externas, el caos comienza cuando nos entreveramos y asociamos que una mujer lesbiana es varonil, y podríamos sorprendernos si nos abrimos a conocer más realidades y ver que no hay una pauta, ningún libro dice como ser, o por lo menos no debería haberlo, ya que lo vamos creando a medida que nos construimos.

La sexualidad humana, y de algunos otros animales más, no es puramente instintiva, también es social, racional, afectiva, por tanto no nos relacionamos eróticamente solo para reproducirnos, lo hacemos por disfrute, placer, curiosidad, aburrimiento, amor, comunicación, exploración, y miles de otros motivos nos llevan a que las relaciones sexuales sean parte de nuestra vida, en lo físico y en las fantasías. Entonces el hecho de que varón y mujer sexualmente se necesitan cae por su propio peso en su falacia, porque ambos dejamos de ser solo células reproductoras hace mucho.

Ninguna orientación de deseo erótico afectiva es más valida que otra, ninguna identidad, ningún género y ningún sexo, todas existen, se expresan y son válidas en un clima de respeto a los derechos de todas las personas. Explorarnos, conocernos, abrirnos y elegir sin juzgar desde una métrica desvalorizante de algún polo socialmente con menos aceptación. 

Es un tema complejo el del mundo sexual. Afortunadamente no somos lineales, y en nuestra cotidianidad las combinaciones y variantes de estos aspectos es infinita, tanto como nos permitimos a nosotros mismos que sea.

Josefina Melgar López
Lic en Psicologia, Terapeuta y Educadora Sexual

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