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“NO QUITARLE AL PARTO SU CARÁCTER DE SAGRADO Y DE ÍNTIMO”

En el Centro Cultural La Casa Encantada es exhibida en el correr de la presente semana la exposición “Parir y Nacer en Libertad”, de la asociación civil “Nacer Mejor”. Dialogamos con Gabriela Vega integrante del grupo “Por la Humanización del Parto” de Minas.



En nuestra ciudad el grupo está integrado por cinco mujeres: tres doulas (del griego: “sirviente”) y dos mamás que se sumaron al grupo porque les interesa, por sus experiencias de nacimiento y que trabajan a la par. Cabe señalar que las doulas se forman en la Asociación Nacional de Doulas, la cual trabaja con el Instituto Perinatal del Uruguay. El curso, habilitado por el Ministerio de Educación y Cultura, tiene una duración de tres meses “donde nos formamos en acompañamiento emocional”, según comentó Vega. Esa es la tarea de las doulas, “ya que no hacemos ningún tipo de valoración técnica, ni clínica”, en el acompañamiento que realizan paralelamente al equipo de profesionales. Son capacitadas por ginecólogos, parteras, psicólogos y asistentes sociales. De los profesionales reciben información sobre las distintas etapas de parto para, a la hora de acompañar, “saber cuál es el desarrollo normal y podamos acompañar a la mamá dándole confianza”. Ese es el cometido, que “la mamá sienta confianza, que confíe en su propio cuerpo, para poder llevar adelante el proceso de parto felizmente”.

Contención, aliento y “recordarle que sí puede”, son otras de las misiones de las doulas.
“El parto es una experiencia inolvidable, los recuerdos siguen vivos y nuestro trabajo es resguardar la memoria positiva de esos momentos. Una mujer que tiene una buena experiencia de parto se nutre de eso y le da fuerzas para toda su vida”, definió la entrevistada.

El vínculo de las doulas con la pareja comienza a darse generalmente alrededor del sexto mes de embarazo. Desde la Asociación Nacional de Doulas se recomienda que se realicen tres entrevistas previas al parto, cuestión que en ciudades con la escala de la nuestra pueden incrementarse. Además de consolidar la confianza con la familia, “es fundamental saber lo que los padres quieren conocer, ayudamos a redactar los planes de parto, una figura nueva donde la pareja deja por escrito plasmado qué cosas quiere y no quiere que pasen en su parto”, material que es entregado al equipo médico.

En cuanto a las ventajas de realizar el parto en el domicilio, Gabriela dijo a Arequita Digital que en este caso, la mamá, “para lograr una dilatación completa tiene que segregar oxitocina (la hormona del amor) y el parto es un hecho sexual donde interviene el amor. Si la mamá se siente en un lugar cálido, conocido, contenido, donde se respetan sus tiempos, sus procesos, rodeada de las personas que ama, evidentemente todo va a ser más fácil. Ese es el quid de la cuestión, no quitarle al parto su carácter de sagrado y de íntimo, algo que ocurre en muchas ocasiones cuando se pasa a un ámbito hospitalario, donde la mujer termina siendo objeto de rutinas y pasa a ser un objeto”, comparó.

En cuanto a complicaciones que pudieran originarse en esta modalidad, respondió que las contingencias son previstas y que en caso de producirse, la mamá es trasladada inmediatamente a un centro de asistencia.

Vega destaca que en Minas se ha cumplido una importante etapa de difusión de las tareas propias de las doulas, fundamental para que el personal médico comprenda que “no somos intrusos, porque los roles están bien definidos”.

El grupo se reúne en forma mensual y realiza su tarea “a pulmón”, dispuesto a viajar al interior del departamento para difundir su actividad.

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