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LITO CUESTIONÓ FORMALMENTE EL ACCIONAR DEL ÁRBITRO JUAN PABLO REYES

El Club Atlético Lito ingresó ayer en la Liga Minuana de Fútbol de Lavalleja una carta denunciando la actuación de Juan Pablo Reyes, que oficiara como árbitro asistente durante el partido que, por semifinales de la segunda fase del Campeonato Minuano, la institución azul disputara el fin de semana pasado con Lavalleja Futbol Club.



Reproducimos el texto completo de la misiva:

La Comisión Directiva del Club Atlético Lito considera de ineludible obligación dirigirse a las autoridades que integran los órganos de nuestra Liga para denunciar el accionar dentro del campo de juego y la conducta ya fuera del mismo, del Sr. Juan Pablo Reyes, árbitro asistente en el encuentro que disputara nuestra institución con Lavalleja Fútbol Club el pasado sábado 14 del corriente, que ha colocado a este árbitro una vez más en el centro de acontecimientos infelices que pudieron haber empañado lo que fue una fiesta del fútbol y que pasamos a detallar.

En el transcurso del segundo tiempo, se genera una jugada polémica donde el árbitro Sr. Zahir Palacios no se percata de una infracción (o no la consideró falta), cometida por uno de nuestros defensores al intentar despejar el balón ante un jugador adversario, el balón sale al lateral y de inmediato se produce la invasión al campo de juego del técnico, asistentes y de varios jugadores suplentes de Lavalleja rodeando a Palacios, protestando airadamente la supuesta omisión. Luego de varios cabildeos y del intercambio con su árbitro asistente Juan Reyes, que vale decir estaba a cincuenta metros de la jugada, Palacios vuelve sobre sus pasos, de forma inédita en nuestro fútbol, y cobra un penal que había desestimado de manera firme dos minutos antes.

Es evidente que la intervención del árbitro Reyes logró torcer la decisión del árbitro, (intervención que no corresponde por ser el línea de la otra mitad de la cancha, habiendo decidido realizarla, además, después de las protestas mencionadas y no en el momento de la jugada, como tampoco lo hizo el otro árbitro asistente, el Sr. Diano), arruinándole así el arbitraje a Palacios, que hasta ahí había tenido errores comunes en cualquier encuentro de fútbol, pero a raíz de esto se convierte en un arbitraje bochornoso.

En suma, la invasión al campo de juego de técnicos, suplentes y asistentes y la posterior intervención, fuera de lugar, del asistente Reyes, dan como resultado la sanción del penal, pero increíblemente no se sanciona como correspondía a jugadores y asistentes del banco de Lavalleja.

La confusa situación genera un lógico y comprensible clima de nerviosismo en nuestros jugadores que, no obstante, continúan disputando el juego en busca del empate sin ningún tipo de excesos, tal como caracteriza a este plantel que tiene solo dos expulsiones en todo el campeonato.

Terminado el partido los árbitros salen del campo y hasta acá nada hacía prever ningún tipo de problemas.

Es aquí , ya en el túnel y escoltado por los agentes policiales, donde el Sr. Juan Reyes hace gala de su ya conocidas dotes de provocador, insultando a jugadores de nuestro club con palabras como “ ustedes no le meten la pesada a nadie, mongólicos” o como “ ninguno de ustedes aguanta nada”, lo que provoca la reacción de nuestros jugadores y la inmediata acción de la policía golpeando duramente a dos jugadores y a un dirigente e intentando llevar detenido a un jugador, desatando una situación de violencia, promovida nada menos que de parte de uno de quienes son los encargados de evitarla y controlar todo tipo de acciones similares dentro y fuera de la cancha. A todo esto el árbitro entraba a su vestuario desentendiéndose de la situación que había originado. A pesar de la indignación y del natural instinto de defensa, y gracias a los esfuerzos de jugadores y dirigentes del Club Lito, logrando que primara la cordura, pudimos calmar los ánimos, salvando una situación que podría haber tenido graves consecuencias, ya que es sabido que cuando se llega a estos extremos no se sabe cómo termina, más si tenemos en cuenta que en esa jornada se encontraban presentes más de 1500 espectadores y son pocas la posibilidades de poder controlar que de una masa tan grande no surja algún exaltado y genere un acto aún más violento.

O quizás, haciendo memoria, si sabemos cual es el resultado de estas cosas, ya que estas situaciones en oportunidades en que no se han podido controlar, han finalizado con jugadores duramente sancionados (un año o dos sin poder jugar) y en algunos casos procesados por la justicia,… siempre jugadores y en ocasiones dirigentes o allegados, casualmente nunca árbitros.

Cabe recordar que los árbitros cuentan con suficientes armas para cortar excesos de cualquier tipo, dentro y fuera del campo de juego, tarjetas, la posibilidad de denunciar a cualquier protagonista (ante la Liga o la Justicia si así lo considera) y por si fuera poco (como ya se dijo) la ley prevé severas sanciones para quienes protagonizan actos violentos en un espectáculo deportivo, sin contar con las diversas medidas de seguridad que requieren para realizar su labor.

Seguramente el Sr. Juán Reyes no midió las consecuencias de sus agravios, seguramente no midió que el primer destinatario de sus insultos era un chico de 18 años que se está formando como futbolista y como persona, y que el inmediato destinatario, ya que sus jugadores son sus representantes, es una institución de 86 años, que con sus limitaciones, defectos y virtudes, a lo largo de su historia ha dado cobijo a miles de deportistas en nuestra ciudad; seguramente tampoco midió que otros saldrían en su defensa y eso generaría la reacción de la policía, los golpes, los empujones, los insultos, etc.. Queremos pensar que no visualizó ninguna de estas consecuencias.

Tal vez no pueda medir ninguna de estas cosas, producto de su dificultad para controlar sus emociones, ya que esto se repite en su trayectoria como juez de fútbol y aparece aumentada en su regreso al arbitraje, ha quedado evidenciado que el susodicho no manifiesta señales de cambio en su actitud, aún después de haber tenido problemas en la presente temporada con dos instituciones de nuestro medio, las cuales solicitaron se lo excluya de las designaciones para sus encuentros.

Hete aquí que en una actividad tan difícil y compleja como la referil, el control, el equilibrio, el temple, son absolutamente indispensables, muy por encima incluso de las capacidades técnicas o físicas. Y no es válido hablar de estilos de arbitrajes, hay que hablar de educación, de respeto al fútbol y a los futbolistas que son los protagonistas exclusivos del juego, sujetos al reglamento que lo regula y el cumplimiento del mismo es la tarea que se les encomienda a los señores árbitros, es por lo que se les remunera, para hacer cumplir el reglamento, pero no más que eso, son parte del juego, no sus actores principales a cualquier costo.

Quien no lo entienda así está en su derecho, pero se equivocó de actividad.

En el Club Atlético Lito, entendemos que el mayor capital del fútbol son los jugadores, a quienes se los respeta y se los cuida.

Reafirmando nuestro compromiso con la defensa del fútbol, de los deportistas, de las diferentes instituciones que lo hacen posible, de la Liga que nos une y nos representa, de la deportividad y el juego limpio, y en el marco de la lucha que debemos dar a la violencia provenga de donde provenga, pero con especial atención cuando aparece en el seno de nuestra organización, solicitamos al Colegio de Arbitros lo siguiente:

1º- Se tomen las medidas correspondientes a faltas tan graves como las descriptas.

2º - Se prescinda de los servicios del árbitro Juán Reyes para los encuentros a disputar por nuestra institución en cualquiera de sus categorías.

Pablo Ruoppolo
Secretario

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