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¿CÓMO PENSAMOS LA ORIENTACIÓN VOCACIONAL OCUPACIONAL ACTUAL?

Se asocia el proceso de elección vocacional, a una etapa particular de la vida de una persona, y ésta es la adolescencia. ¿Es este momento evolutivo, el único portador de esa “luz” que común y popularmente entendemos como el don vocacional? ¿Es la elección vocacional un mojón singular, un punto de inflexión en la historia de un sujeto que surge casi como acto divino?



El sistema educativo uruguayo determina que en el quinto año de formación secundaria, el adolescente debe inclinarse por una orientación curricular. Experimenta sin desearlo, el efecto embudo, que se vuelve aún más estrecho en sexto año. Si el joven transcurre con éxito esta etapa, una vez que egresa de la formación media, se encuentra con opciones muy diversas. La ilusión de que el efecto embudo se desvanece, es sólo eso, una ilusión. Es en ese momento cuando el sujeto toma una decisión que determina su devenir, sea ésta la continuidad educativa, la inserción en el ámbito laboral, ambas cosas o ninguna de ellas. Decidir o decidir, ésa es la cuestión.

A pesar de que las épocas han cambiado y que asistimos a una sociedad en vías de mayor flexibilidad y capacidad crítica, la presión del colectivo y los viejos hábitos aún perduran. Quien no tiene claro sus “horizontes”, es considerado “en problemas”. ¿Pero qué alternativas ofrece nuestra sociedad para abordar estas dificultades y dar soluciones viables y posibles? Más aún, ¿qué sucede con aquellos que no lograron transitar con éxito la educación formal? ¿Acaso son contempladas todas las variables?

Orientar no remite a una tarea sencilla. Implica sostener, acompañar, y sembrar las mejores condiciones para optar, dentro de una amplia gama de posibilidades en lo que al futuro vocacional ocupacional respecta. Se trata de proveer las condiciones necesarias y óptimas para que se desarrolle el proceso de elección.

Orientar es muchas cosas. Es promover aprendizajes, designar, mostrar, significar. Es enseñar utilizando las herramientas tradicionales pero fundamentales de todo clínico: la mirada y escucha clínicas. El uso de las mismas permitirá al profesional contribuir y favorecer la construcción de nuevas significaciones y sentidos, posibilidades y oportunidades, al sujeto orientado.

En suma, la Orientación Vocacional es promotora de dos movimientos paralelos pero complementarios en la vida del sujeto. Por un lado refiere a los procesos identificatorios, a la capacidad de la persona de responderse a interrogantes como “¿Quién soy?, ¿Qué lugar- rol ocupo en este mundo?”. Y por otro, da cuenta del conocimiento que ese sujeto tiene o debe tener de la realidad en la que está inserto, en lo que respecta al plano social, laboral, cultural, económico, etc. 

El orientador no restringe su labor al mero hecho de ofrecer información sobre cursos, capacitaciones y carreras, sino que favorece en su accionar, un proceso activo del sujeto, un involucramiento que conlleva a la transformación de su ser. El sujeto es persuadido a construir su camino vocacional ocupacional, su camino de vida, a partir de información válida y de herramientas que le brinda el orientador (como representante de la sociedad). Es, por ende, invitado por la misma estructura social a pensar en su proyecto de vida. 

No todas las sociedades ofrecen las mismas posibilidades, por lo que el sujeto, en tanto hijo de su tiempo y condiciones geográficas, estará condicionado. No obstante, esto es precisamente lo que permite al orientado, tomar un rol activo en lo que a su construcción vocacional refiere. 

El proceso vocacional implica errores, aciertos, escoyos y dificultades múltiples. El camino puede ser arduo y resistido, pero siempre va a reflejar las peripecias del trayecto, las decisiones tomadas y el deseo de ser en el mundo.
La Orientación Vocacional Ocupacional implica construcción permanente, es por esto que no se limita a trabajar con una etapa evolutiva única, sino con todo aquel que plantee la necesidad de pensarse y de hacer un alto en el camino. 

“Caminante no hay camino, se hace camino al andar”: perteneciente a una de las obras célebres de Antonio Machado y llevada al terreno de la música de la mano de Joan Manuel Serrat, refleja fielmente el paradigma, el sustento teórico desde el cual se posiciona la Orientación Vocacional Ocupacional en la actualidad.
La frase hace referencia a un proceso evolutivo de construcción de un camino que se delinea, se bosqueja con cada elección, cada evento, cada crisis, cada transformación.

El camino lo crea el caminante. Ya no se considera como aquello que aguarda a los viajeros que anhelan transitar por él. El camino no existe de antaño. Es el sujeto motivado por el deseo y determinado por su bagaje cultural, personal y emocional, quien decide rumbear su propio camino.
La elección vocacional, entonces, deja de pensarse singular. El sujeto realiza múltiples decisiones que paulatinamente configuran un perfil, un estilo, una trayectoria particular en tiempo y espacio únicos. El camino vocacional es tan único como su creador. 

Las huellas y paisajes que cada lector ha ilustrado y experimentado en su propio camino, determinarán el sentido e interpretación de este texto. Un texto que, como tantos, es fiel a las andanzas de quien lo escribe.

Lic. Stephanie García da Rosa

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