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TRES TRAGEDIAS TRAS LA MONEDA DE DIEZ PESOS

El día de ayer, varios medios de prensa locales y nacionales, escritos, radiales y digitales, se hicieron eco de una tragicómica noticia: un hombre había sido procesado por el robo de diez pesos en la localidad de Batlle y Ordóñez, Lavalleja. Pero los diez pesos no eran diez pesos, y el caso no es el caso.



El comunicado Nº 58 enviado desde Jefatura de Policía de Lavalleja el día miércoles 23 de Marzo daba cuenta del procesamiento de una persona de 21 años imputado como presunto autor penalmente responsable de un delito de hurto, a raíz de la denuncia del propietario de un comercio, realizada luego de constatar el faltante de “diez pesos”. 

El jueves, la noticia se hacía pública, impresa, oral y digitalmente, desatando, al menos en los medios digitales, todo tipo de comentarios, desde la burla fácil hasta los más virulentos conceptos sobre el denunciado, el denunciante, el personal policial y el sistema judicial.

El viernes, por supuesto, se terminó la pachanga: el comunicado Nº 59 oficia de Fe de Erratas y da cuenta, con las disculpas del caso, del error cometido: no fueron diez, sino diez mil los pesos hurtados. Claro, las cosas podrían quedar en términos de un suceso tragicómico. Pero cuanto más lo vemos, menos cómico y más trágico se hace.

Es relativamente trágico, por ejemplo, que sin el menor ejercicio de sentido común, un medio de prensa publique sin miramientos una noticia de ribetes increíbles, sin tomarse la molestia de verificar la certeza de la información, aun cuando ésta proviniera de un comunicado oficial. 

Hay otras cuestiones un poco más trágicas. Como medio de prensa digital, sabemos que una noticia como la del robo de “los diez pesos” es oro en polvo a los efectos del “rating”. Con pocos adornos, la aparente avaricia del denunciante, las "intensas recorridas" de la policía para dar con el presunto autor de los hechos, y la prontitud de la justicia para dictar sentencia en el insólito caso, son los ingredientes perfectos para alcanzar la viralidad. Mucho, muchísimo más que los hechos reales, y para comprobarlo, basta sacar la cuenta de cuándo fue la última vez que un robo de diez mil pesos, en una localidad del interior, mereció la cobertura de medios de prensa nacionales.

Y si de paso, el cóctel le da un poco de color y alegría a temas periodísticamente tan redituables como la inseguridad, la efectividad del personal policial y la ecuanimidad judicial, mejor que mejor.
Al fin y al cabo, todo se arregla publicando hoy, fe de erratas en mano, que todo fue “un error de la policía”, y de paso le pintamos una raya más al tigre. Otra ola de comentarios en camino, negocio redondo. "Equivocarse" a sabiendas (o bajo sospecha), no habría salido tan mal, después de todo.

Pero hay todavía una tragedia mayor. Más grande que los errores tipográficos, más triste que los periodistas que no preguntan, y más dolorosa que la de los periodistas que se lavan las manos: la mayor tragedia, es que tú, oh! estimado lector, sigues creyendo (y propagando) todo lo que lees.

1 comentario :

shendao dijo...

Es asi, si fueron 10 los pesos la prensa, policia y justicia se sobrepasaron... si fueron 10.000 creo que todo quedo corto... a cual le creemos...?

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