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“LOS DOS PREMIOS QUE MÁS VALORO LOS HE RECIBIDO EN MINAS”

Hoy sábado, en el Salón de Actos de la Intendencia Departamental de Lavalleja, se entregaron los premios de la edición 2015 del Premio Nacional de Narrativa “Narradores de la Banda Oriental”. El lauro máximo recayó en Carlos Rehermann, por su novela “Tesoro”. El autor había sido distinguido en 2010 con el Morosoli de Plata por su trayectoria como dramaturgo.



“Tesoro” es una novela de formación que cuenta las peripecias de una relación paterno-filial, a la vez que reconstruye con agudeza y buen humor una etapa precisa de la vida nacional -los mezquinos y oscuros años setenta- donde Aquiles, el padre del protagonista, se las arregla para mantener en alto su sentido de la dignidad en base a ingenio e imaginación. A su lado, el hijo da cuenta de sus búsquedas personales, junto a la admiración por ese héroe sui generis a cuya sombra irá construyendo su propia identidad.

Carlos Rehermann, en dialogó con Arequita Digital expresó: “Los premios son distinciones y honores que quizá respondan a que los lectores (los jurados) sienten afinidad con el texto que premian. Si a su vez los jurados representan cierta sensibilidad dominante en la sociedad, entonces uno se siente contento por esa recepción”. En el caso concreto del premio “Narradores de Banda Oriental”, lo valoró como “muy importante”, por un lado porque “tiene una historia de premiaciones a libros de buena calidad literaria, algo no necesariamente frecuente en el mundo de los premios” y por otro “porque difunde ampliamente a los escritores que premia. La llegada a un público lector exigente, como es el suscriptor de Lectores de Banda Oriental, y en gran número (para las cifras de Uruguay) supone una difusión muy buena del libro. Para mí este es, sin dudas, el premio más importante que he recibido. De hecho, los dos premios que más valoro los he recibido en Minas: el Morosoli de Plata como dramaturgo, hace algunos años, y este. La fundación “Lolita Rubial” ha sido muy generosa conmigo”, significó.

“Sin darme cuenta escribí un libro en un género de moda: la ‘autoficción’”, dijo sobre su novela “Tesoro”, “esa novelería que inventó Serge Doubrovsky hace cuarenta años, pero que florece ahora”. Aquiles, el personaje que motiva el libro, era novelista y dramaturgo, pero nunca publicó ni se representaron sus obras. “El caso es que me llevaba muy bien con él, en contra de las estadísticas freudianas que obligan a que los hijos aborrezcan a sus padres. Si soy escritor es, en parte, porque lo veía cada mañana sentado en silencio, llenando cuadernos de doscientas hojas ante una mesita en la cocina”. Entre otras cosas, “empecé a escribir para tratar de explicarme algunas cosas que ocurrían en mi casa en medio del desastre de la dictadura. Confío mucho en el poder de la escritura para entender los hechos. No hablo de investigación histórica; basta escribir”.

Para Rehermann escribir ficción “es una manera de pensar que se puede explicar el mundo, más que para el lector, para el escritor”. Cree en que lo interesante de la autoficción “no compete a los lectores, sino a los autores que, explorando su propia vida, encuentran cosas inesperadas. Por ello, muchas de las escenas de “Tesoro” son ficciones, “pero estoy convencido de su verdad, porque solo si esos hechos que desconozco ocurrieron de esa manera, se explican los hechos que sí conozco”, expresó.

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