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LA MUERTE TIENE PERMISO

El martes quedó inaugurada en Casa de la Cultura la exposición “La Muerte tiene permiso”, con reproducciones de grabados del artista mexicano José Guadalupe Posada, en actividad coordinada entre la Embajada de México en Uruguay y la Intendencia Departamental de Lavalleja, a través de Cooperación Internacional de la IDL y la Dirección de Cultura.



El Encargado de Cultura de la IDL, José Belloni, hizo uso de la palabra en la apertura, remarcando la importancia de contar con dicha exposición por todo lo que representa. Analaura Soto, quien gestionó la llegada de la muestra a Minas, se refirió a la trascendencia del intercambio cultural que se da en este caso.

El Agregado Cultural de la Embajada Mexicana en Uruguay, José Domínguez habló sobre la figura de José Guadalupe Posada y del legado de su obra artística. "Fue un cronista excepcional que describió con originalidad el espíritu del pueblo mexicano, historias de la vida cotidiana como el silencio, la marginalidad, la tragedia el dolor, la risa, el placer, la muerte desde los asuntos políticos el terror con el fin del siglo y los desastres naturales, hasta las creencias religiosas y mágicas”, expresó, entre otros conceptos.

Por su estilo y temática, José Guadalupe Posada, es considerado un artista universal, que nutrió su obra del imaginario popular y a quien se dirigió como público, sus críticas imágenes donde evidencia la desigualdad en justicia social, existe en la época porfiriana, cuestionarios de su moralidad, y su culto por la modernidad sin descuidar nunca la línea editorial.

Nació en Aguascalientes el 2 de febrero de 1852, fue el cuarto de 6 hijos de un panadero, y en la infancia ingresó a la Academia Municipal de dibujo, y durante su adolescencia fue aprendiz del taller litográfico de Trinidad Pedroza, donde mostró facilidad por la caricatura.

A los 19 años logró que el periódico local “El Quijote” reprodujera sus ilustraciones, en el año 1872 se instaló en León, Guanajuato, donde se dedicó a la litografía comercial, haciendo estampas religiosas, cajetillas de cigarros, etiquetas, invitaciones, bolos, tarjetas y esquelas, donde ahí abrió su primer taller, su propio taller, y fue maestro de litografía de la escuela de institución secundaria.

Oligaron a mudarse a la ciudad de México, trabajó para el editor Irineo Pérez, abuelo del famoso escritor y premio nobel Octavio Paz. También elaboró grabados para diversos periódicos, donde su trabajo se cotizó bien, por lo que permitió tener libertad económica para hacer experimentos gráficos en los que usaba planchas de zinc, plomo, y acero. Posadas se caracterizaba por su sentido del humor, su dramatismo y su calidad plástica. Su obra plasmaba creencias y formas de vida, abusos del gobierno. En ese contexto, creó la calavera garbancera, un grabado que criticaba a quienes eran conocidos como garbanceros, es decir personas de sangre indígena que renegaban de sus raíces al pretender ser europeos. La Calavera no llevaba ropa, solo sombrero, por lo que Posada, ilustraba a quienes pretendían aparentar un estilo de vida que no les correspondía.

Se calcula que realizó más de 20 mil grabados en litografías o planchas de metal, aunque no evitó que muriera en la pobreza. Don Lupe -como era conocido- falleció el 20 de enero de 1913, a los 61 años. Nadie reclamó sus restos, por lo que fueron sepultados en una fosa común. Pasaron dos décadas antes de que comenzaran a reconocer su nombre y su influencia en artistas, como José Clemente Orosco, Diego Rivera, Francisco de León y Leopoldo Méndez. 

El Consejo Nacional para cultura y las Artes en el año 2013, a 100 años de su fallecimiento, conformó esta exposición cuyo contenido abarca la última década del siglo XIX y la primera del siglo XX, período en el cual Posadas consolidó lo que la historia consigna como el origen de la gráfica popular mexicana y que influyó de manera decisiva en diversas exposiciones artísticas que dieron como resultado el dominado movimiento nacionalista posterior a la Revolución Mexicana. Las imágenes creadas por el maestro Posada como son la Katrina y otras calacas han quedado grabadas en el imaginario popular nacional mexicano. Como pocos artistas, Posada ha trascendido, contribuyendo a fomentar esa identidad que caracteriza al pueblo mexicano, la alegría del mexicano que es capaz de reír incluso de la muerte.

La muestra permanecerá abierta al público hasta el día 21 de marzo.

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