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ENTRE LA INFLACIÓN, EL ÍNDICE MEDIO DE SALARIOS Y LA REFORMA DE LA SEGURIDAD SOCIAL

El Director Representante del Sector Pasivos en el Banco de Previsión Social, Sixto Amaro, participó de una actividad en la Asociación de Jubilados y Pensionistas de Lavalleja (Ajupel), a través de la cual informó sobre diversos temas de actualidad.



Admitió que discutir una reforma de Seguridad Social en estos momentos “a mucha gente le va a quitar muchos votos” y que hablar de reformarla en un año electoral “es como ladrarle a la luna o creer en algunas cosas que no existen”.

En el marco de sus responsabilidades como Representante del Sector Pasivos en el BPS, Amaro arribó a Minas con la finalidad de “visitar asociaciones, reunirnos con los jubilados y compartir algunas informaciones que hacen a nuestra calidad de vida”. Consideró dos aspectos como centrales en estos momentos: la inflación y el Índice Medio de Salarios, ya que por primera vez en doce años “la inflación está por encima del Índice Medio de Salarios”, según los datos cerrados al mes de julio. “Debemos seguir muy de cerca el comportamiento de estos dos ítems, porque de mantenerse la inflación por encima de los aumentos, perderíamos poder adquisitivo, cosa que esperamos no acontezca sobre fin de año, porque también hay otra realidad que nos está diciendo que los Consejos de Salarios no terminan de laudar y hay muchísimos que están en lista de espera”, señaló al respecto.

Recordó que en 1989 se optó que a través del Índice Medio de Salarios se determinara el aumento del monto de las prestaciones. En torno a diferentes planteamientos realizados en el último tiempo, Amaro afirmó que sobre estos temas “no se pueden vender ilusiones”. En cuanto a las jubilaciones mínimas, “tenemos una noticia buena que es que las jubilaciones mínimas, de acuerdo a la Ley 16713 hoy estarían en 6.200 pesos. De acuerdo a los aumentos diferenciales que hubo en el mes de julio, ahora está en 11.255 pesos. ¿Esto quiere decir que estamos bien? No. Quiere decir que los aumentos diferenciales de julio mejoraron una jubilación que era vergonzosa. Es insuficiente y lejos de argumentar de por qué hay que aumentar las jubilaciones mínimas, nos preguntamos quién puede vivir con 11 mil pesos por mes. A partir de la pregunta, los argumentos se caen por su propio peso”, argumentó.

En torno al planteamiento de aumentar la edad de jubilación y situarla en 65 años, y simultáneamente aumentar 5 mil pesos a las jubilaciones mínimas, retomó el concepto expresado: “no es justo generan ilusiones en los sectores que más necesitan”, expresando que “hay que tener fundamentos. El aumento de la jubilación mínima en 5 mil pesos solamente de acá a fin de año supera los 70 millones de dólares, y todo el año próximo está por encima de los 350 millones de dólares. ¿De dónde van a salir? Hay que tener respuestas para estas cosas”, apuntó.

En lo que hace al aumento de la edad jubilatoria “no puede plantearse ligeramente”, aportando datos emanados del BPS, en cuanto a que el año pasado el promedio de jubilación estuvo situado entre los 63 y 64 años. “¿Jubilarse a los 65, qué iba a modificar? Además, en los primeros años es claro que el trabajador, por año y medio o dos, no estaría cobrando la jubilación y por el contrario aportaría. Eso mejora financieramente al BPS. Sin embargo en el largo plazo las tasas de reemplazo darían que este jubilado en vez de ganar lo que iba a ganar ahora va a ganar más, y eso traería problemas financieros mayores a los que tenemos ahora. Hay que reformar la Seguridad Social”. En ese aspecto abogó en la presentación de programas que “tengan fundamentos de sustentabilidad de la cuestión financiera”.

Amaro insistió en Minas en que es imprescindible analizar la denominada tasa de reemplazo. “Si alguien tiene 60 años de edad y 30 años aportados, se jubila con el 47% de lo que gana como activo. Estas cosas hay que discutirlas en la reforma de la Seguridad Social, fundamentalmente edad para jubilarse pero no en forma aislada, sino también en función de la tasa de reemplazo. Discutir una reforma de Seguridad Social a mucha gente le va a quitar muchos votos y hablar de reformarla en un año electoral es como ladrarle a la luna o creer en algunas cosas que no existen”, enfatizó.

Sostuvo que hablar de déficit en el BPS no equivale a emplear la terminología más adecuada. “Nosotros no vendemos combustible, donde podemos bajar o subir el precio y mejorar las finanzas del BPS; no cobramos recibos por energía o cualquier otra cosa. Nosotros brindamos seguridad social y tenemos lo que llaman déficit. Nosotros decimos tenemos asistencia financiera porque si no pagáramos asignaciones familiares, ni la pensión vejez que no es contributiva, ni por discapacidad, que es un derecho humano fundamental, tendríamos ganancias. No somos un organismo financiero. Nuestra función es acercar seguridad y protección social”, diferenció. Sobre el tema puso el ejemplo de lo que acontece desde 2012, “cuando se bajó en un 50% el aporte patronal al BPS, que significa alrededor de 450 millones de dólares anuales. A su vez, las afaps, que son sociedades anónimas con fines de lucro, se llevan el 50% del aporte de los trabajadores y en 20 años amasaron 12.000 millones de dólares que son de los trabajadores y que debieran ser parte de la seguridad y de la protección social. Vaya si nos han quitado dinero para la seguridad social que hoy maneja el capital financiero. Después algunos dicen que tenemos déficit. No es así. Necesitamos asistencia financiera a efectos de cumplir con el rol que tiene asignado el BPS”, enfatizó.

 

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